Bastián López Reyes, más conocido como “El pollito”, es el joven que fue despedido en un velorio que se extendió por 3 días en Conchalí, uno de los más largos de los que se tenga recuerdo en la región Metropolitana.

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Su funeral incluyó fuegos artificiales, disparos al aire con armas de grueso calibre, bombas de ruido y música a todo volumen, sobre todo durante la madrugada, motivando incluso la intervención del GOPE de Carabineros.

Pero no fue lo único: su cortejo fúnebre llegó hasta Chillán, donde el féretro estaba autorizado para ingresar a la cárcel donde su madre está detenida desde 2018 por tráfico de drogas.

Todas las características de este “narcovelorio” pusieron en evidencia la debilidad de la seguridad pública, según admitió la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell. “Lo peor que hemos visto en estos días es esa sensación de impunidad”, afirmó la autoridad.

Pero la vida de Bastián, el joven que se convertiría en el símbolo de la batalla liderada por Carabineros para controlar estos homenajes al estilo narco, sorprende por una cosa: no tenía antecedentes penales.

¿Cómo fue su muerte?

El domingo recién pasado, López Reyes recibió más de 10 disparos desde un vehículo en movimiento justo en la puerta de su casa en la población Santa Inés de Conchalí. Según la policía, un “ajuste de cuentas” entre bandas rivales fue la razón de los balazos.

Los sujetos escaparon a toda velocidad, mientras sus familiares trataban de auxiliarlo. Y aunque lo trasladaron al Hospital San José, “El Pollito” no logró sobrevivir.

Sin antecedentes, pero ligado al narcotráfico

“El pollito” murió a los 19 años y estudió solo hasta los 10. De acuerdo al certificado de escolaridad del Ministerio de Educación, Bastián López cursó solo hasta 5to Básico en un colegio particular de Conchalí. No se tienen registros de que haya retomado sus estudios.

Por otro lado, según informó BioBioChile, este joven tampoco tenía antecedentes penales, pese a que toda su vida estuvo ligado a la delincuencia.

Bastián pertenecía a la banda de “Los Reyes”, liderada por su madre, Johana Reyes Mardones, quien fue detenida en enero de 2018 junto a su pareja, Alex Villagrán, cuando ambos fueron interceptados por el OS-7 de Carabineros con más de 2 kilos de cocaína y marihuana que iban a entregar a otro narcotraficante en Ñuble.

Vecinos enfrentados: familiares vs. atemorizados

Pese a que el cortejo hacia el Cementerio General y la última noche de velorio contaron con presencia policial, una parte de los vecinos de la población Santa Inés se quejaron por la falta de acción de Carabineros.

“Aquí tienen que meter militares. Los carabineros no se la pueden con ellos. No podemos dormir con los balazos, los fuegos artificiales al aire. Esto ya es tierra de nadie”, dijeron anónimamente algunos de los afectados al matinal Contigo en La Mañana (CHV).

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Sin embargo, por otro lado, en este mismo sector viven los familiares de Bastián López Reyes, quienes también se quejaron por la acción policial, argumentando que había niños y adultos mayores participando de los homenajes, que se vieron afectados por los gases lacrimógenos de Carabineros.

“Nos sentimos súper afectados porque estamos velando a un familiar, quizá otras personas están haciendo disturbios, pero nosotros somos familiares, estamos tranquilos con nuestros niños”, dijo una vecina a Cooperativa.

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