Por María Luisa Carrión
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VIDEO RELACIONADO – José Tomás Vicuña por contagio en cité Quilicura (02:45)

Lo que ocurrió en un cité de Quilicura no dejó indiferente a nadie. “No es posible que haya habido lanzamientos de piedras. Acá hay personas, no hay nacionalidades, son seres humanos”, señaló el director nacional del Servicio Jesuita a Migrantes, José Tomás Vicuña, quien intermedió para que un grupo de 33 personas contagiadas con COVID-19 fueran trasladadas hasta una residencia sanitaria.

Las organizaciones de migrantes denunciaron racismo y discriminación por el trato que sufrieron las más de 30 personas de origen haitiano en la comuna al norte de la Región Metropolitana. Un hecho que volvió a evidenciar las carencias en las que viven muchos migrantes en nuestro país: hacinamiento, trabajos precarios, entre otras condiciones de vulnerabilidad.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas, en Chile hay 1.492.522 personas extranjeras con residencia habitual, una cifra que representa un 19,4% más si comparamos 2019 con 2018. De ellas, la comunidad venezolana es la más numerosa, le siguen los peruanos y los haitianos.

El Anuario 2019: Migración en Chile del Servicio Jesuita a Migrantes entrega más luces sobre la realidad de esta población en nuestro país. Por ejemplo, estima que 27.914 personas han entrado por pasos no habilitados desde 2010 a 2019, sólo este último año lo habrían hecho 8.048 extranjeros.

Este mismo estudio indica que un 30,4% de las personas migrantes señala que se ha sentido discriminado, ya sea por su color de piel, apariencia física, nacionalidad o condición económica. Otro punto relevante es el hacinamiento, ambiente idóneo para enfermedades virales. El último catastro nacional de campamentos del Ministerio de Vivienda, arroja que cerca de un 30% de quienes viven en ellos son migrantes.

Entonces, no se puede negar la vulnerabilidad de este grupo, al que se suma que muchos de ellos están de manera irregular en Chile y no tienen documentos. ¿Qué se puede hacer o qué se está haciendo?

“El virus no discrimina, nosotros sí”

La Universidad de Chile, la Universidad Abierta de Recoleta y la Red Nacional de Organizaciones Migrantes y Promigrantes dieron el vamos a la campaña “La humanidad somos todes”, que por medio de piezas gráficas, material audiovisual y otras estrategias buscará sensibilizar la problemática que atraviesan los migrantes en medio de la emergencia sanitaria, algo que se complejiza por la discriminación y falta de documentos de identidad.

Esta es una iniciativa que se venía trabajando desde antes de la pandemia, pero que ahora cobra especial relevancia. “La campaña busca fundamentalmente construir solidaridad, construir comprensión y dirigirse a la sociedad chilena, donde también hay mucha gente preocupada, sensible, comprometida en entender que los migrantes forman parte de nuestra sociedad”, explica María Emilia Tijoux, coordinadora académica de la cátedra de Racismos y Migraciones Contemporáneas de la Universidad de Chile.

El material estará disponible en español y en créole, y en el futuro también estará a disposición material educativo relacionado con el coronavirus. Mientras tanto se busca alertar sobre los riesgos a los que están expuestos día a día los migrantes.

“Ha sido muy difícil hacer cuarentena. En los campamentos, porque casi no hay agua y porque hay que salir a trabajar todos los días, porque o si no, no se come. Y eso en lugar de estigmatizarlo, lo que queremos hacer es hacer un lazo de humanidad, un comprender esa realidad”, afirma Eduardo Cardoza, vocero del Movimiento de Acción Migrante sobre esta campaña que lidera la Universidad de Chile.

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Desde la casa de estudios, son particularmente críticos con el rol de los medios de comunicación y con el trabajo que ha realizado hasta ahora el gobierno: “Pedimos a las autoridades que cuiden el contenido de sus discursos y que se detengan un poco más en aquello que están diciendo, porque no solamente están denostando a una población, sino que también la están exponiendo a la violencia por parte de la sociedad chilena”, afirma Tijoux, a lo que agrega “el virus no discrimina. Nosotros sí”.

Migrantes ayudando a migrantes

Más de 100 profesionales a lo largo del país formar parte de la Brigada Migrante de Salud, un grupo de médicos, enfermeros, kinesiólogos, técnicos, psicólogos, entre otros, que entregan orientación e información a través, principalmente, de Instagram, Facebook y Twitter.

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Se dedican a entregar información a la comunidad en medidas de prevención, a orientarla en los casos que nos van llegando de posibles afectados o personas con dudas y también trabajan con municipios para la coordinación en la atención”, comenta Héctor Pujols, presidente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes.

La idea surgió hace poco más de un mes cuando se propuso incorporar al personal médico extranjero que no han podido ejercer en el país, por diversos motivos, por ejemplo, por no poder aún convalidar sus títulos. Esta iniciativa, eso sí, no sustituye a una consulta clínica, ya que los profesionales no pueden ejercer la medicina.

Cuando comenzó la emergencia, la Coordinadora Nacional de Inmigrantes entregó una carta al Presidente de la República para poner una voz de alerta sobre la situación de la población migrante en Chile, misiva que aún no tiene respuesta por parte de la autoridad, aseguran desde el colectivo.

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Para Pujols, “el hacinamiento es una consecuencia de la irregularidad migratoria, personas que están en situación irregular y como responsables el departamento de extranjería, porque si tú no tienes cédula en este país no te arriendan en ningún lado, no te contratan formalmente. Entonces toda esa precariedad se debe a la irregularidad”.

Además, la secretaría de mujeres inmigrantes de la Brigada Migrante de Salud está recolectando canastas de alimentos para más de 100 familias y está en proceso la formación de una red de iniciativas económicas, que busca ir en ayuda de emprendedores, de trabajadores ambulantes, de artesanos o de aquellos que no han podido trabajar.

“Nos sentimos vulnerados y sentimos miedo”

“Para nosotros es un tema muy grave, triste, se ve el nivel de intolerancia, la mala comprensión del ser humano. Como comunidad, nos sentimos vulnerados y no solo eso, sentimos miedo”. Así parte la conversación con Emmanuel Cimeus, secretario ejecutivo de la Organización Sociocultural de Haitianos en Chile.

La respuesta corresponde a la pregunta por lo vivido por un grupo de haitianos en Quilicura. Para Emmanuel, la pandemia sólo hizo que la agresividad hacia ellos aumente y las sensaciones que tienen preocupan: miedo, angustia, tristeza.

“En Puente Alto hay haitianos que no pueden ingresar en los negocios. Hay almacenes donde no se atiende a haitianos. De hecho, a una compatriota que fue a buscar un certificado de residencia en esa misma comuna le echaron cloro en su ropa”, nos cuenta Emmanuel.

De las medidas sanitarias impuestas por la autoridad, señala que son impracticables. Las personas no pueden respetar las cuarentenas, porque si dejan de ir a trabajar, dejan de ganar un sueldo y dejan de tener dinero para comprar alimento y pagar un techo. Sin tapujos, dice que los jefes han abusado.

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Precarización que comparten las organizaciones de migrantes y los problemas que conlleva la irregularidad. Héctor Pujols pone el siguiente ejemplo: “Una persona que se contagia con el coronavirus, ¿a qué centro de salud va a que lo atiendan sin cédula? ¿Dónde alguien firma un finiquito sin una cédula? ¿Dónde cobra el seguro de cesantía sin una cédula? ¿El bono de coronavirus cómo lo cobra, si ni siquiera tiene Registro Social de Hogares, porque no tiene cédula?”.

Eduardo Cardoza, del Movimiento de Acción Migrante, advierte del mismo modo, que las normas sanitarias son imposibles de practicar. Muchos no tienen agua potable, están hacinados y tiene trabajos precarios. Por eso insiste en la necesidad del “llamado a la humanidad y a reforzar los lazos de solidaridad y el de sentirnos parte de un conjunto”, que es a lo que a punta la campaña de la Universidad de Chile.

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Hemos sido las organizaciones las que hemos acercado la información. Hemos estado junto con la gente transmitiendo las normas, ayudando, estando al lado, preocupándonos de la realidad que tiene la gente”, afirma Cardoza.

Y por eso, pese a las complejidades, la Organización Sociocultural de haitianos en Chile se puso como meta ayudar en medio de la emergencia sanitaria y han hecho circular información en creole a través de redes sociales.

“Nosotros con el grupo de los médicos haitianos en Chile hicimos un spot a través de Facebook en creole, para sensibilizar a la población a propósito de este tema, para que sepan del coronavirus, de su peligro, las precauciones que una persona tiene que tomar frente a esta pandemia”, dice Emmanuel Cimeus.

Pese a todo, saben que hay muchos que no tienen acceso a la información, por eso el trabajo territorial es importante y también el llamado a que todos podamos ser más humanos y salir juntos de esta emergencia.

Mèsi pou konsèy yo Dra. Sindy F. Lamothe.

Publicado por Amhach Haitiano en Martes, 7 de abril de 2020

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