Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) corresponden a un grupo de enfermedades de salud mental y son de origen multifactorial.

Se han agrupado en tres entidades: la bulimia nerviosa, la anorexia nerviosa y el trastorno alimentario no especificado y, hace unos años atrás, se agregó el trastorno por atracón o binge eating disorder. El factor común entre estos es la obsesión por el peso, distorsión de la imagen corporal y usar la restricción o ingesta aumentada de alimentos como forma de regulación emocional y peso corporal.

Lee también: Chilenos botamos 3,7 millones de kilos de alimentos al año

“Los más frecuentes en nuestro país son trastorno por atracón, bulimia y anorexia nerviosa, la prevalencia fluctúa según la edad del grupo estudiado y los instrumentos aplicados, en Chile se estima de un 0,4 a un 15%. Algunos estudios indican una prevalencia de 6% de la población. Desde hace algunos años la prevalencia de TCA ha aumentado, sin embargo, aún no alcanzamos a países como Argentina (29% en adolescentes) o España (12 a 15% entre adolescentes)”, explica la presidenta del Colegio de Nutricionistas, Cecilia Sepúlveda.

Grupos de riesgo

Dentro de los grupos de riesgos están el ser mujer (aunque el TCA en hombre ha aumentado), también ser adolescente, tener una historia familiar de trastornos alimentarios; otros factores pueden ser psicológicos y de personalidad (perfeccionismo, muy complaciente con los demás, dificultad para comunicar las emociones negativas, dificultad para resolver conflictos, baja autoestima), factores parentales (padres sobreprotectores).  Y existen los factores gatillantes: Abuso sexual, dieta, presión social por delgadez, dietas hipocalóricas, antecedente de sobrepeso u obesidad.

Síntomas

Al inicio pueden pasar desapercibidos, sobre todo en casos con sobrepeso previo, pero los síntomas de alerta a los que hay que estar atentos son: la excesiva preocupación por las calorías de las comidas, eliminación de grupo de alimentos (carnes, carbohidratos y grasas), evitar comer con más personas, disminución de la actividad social, aumento de la actividad física de manera evidente. Otros son los cambios bruscos de ánimo, insomnio, baja de rendimiento escolar, entre otros. 

Debido al componente de imagen corporal, los trastornos de la conducta alimentaria, habitualmente se presentan en edad puberal, sobre los 10 a 12 años y pueden mantenerse en la adultez.

Lee también: Estrés, depresión y ansiedad: Licencias médicas por salud mental aumentaron un 53% en cinco años

Prevención

Para la presidenta del gremio, la comunicación con los hijos es esencial. “Esto permite detectar cambios de conducta, es importante, no enviar mensajes en los cuales se da reconocimiento a las personas por su imagen corporal, no hacer comentarios respecto al peso asociándolo a éxito (más delgada te ves más linda, todos te van a envidiar, etc.), en los más pequeños estar al tanto de las páginas web y grupos que visitan (existen paginas pro anorexia y bulimia), comer en familia al menos una vez por semana, estudios indica que sólo esto previene el desarrollo de TCA. En el caso de sobrepeso deben asesorarse para llegar a peso saludable y enfocarlo siempre en salud, no en belleza. Ante cualquier sospecha buscar ayuda”, asegura.

El diagnóstico lo realiza un psiquiatra, habitualmente son derivados a psicoterapia que es un puntal del tratamiento, la intervención nutricional coopera con la mejoría de los pacientes y previene recaídas también. Se ha visto que cuando los pacientes son tratados por equipos multidisciplinarios con experiencia en TCA, el resultado es más exitoso.

 

Tags:

Deja tu comentario