Ser diagnosticado con diabetes no es fácil. Esta condición, que afecta a más de 1,8 millones de chilenos, no sólo impacta en la calidad de vida del paciente, sino que además aumenta considerablemente su riesgo de desarrollar patologías cardiovasculares, renales, alteración de la visión y neuropatías.

Con el paso de los años, la prevalencia de la diabetes ha ido creciendo a nivel mundial. Por ello, con el objetivo de tomar conciencia sobre los cuidados y la prevención, cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes.

Y aunque actualmente las estadísticas reflejan que es una condición cada vez más masificada, pocos saben realmente de qué se trata. A continuación, te explicamos en qué consiste la diabetes y qué pasos seguir si ya tienes el diagnóstico.

Herencia y malos hábitos: los detonantes

La diabetes se inicia cuando el páncreas no es capaz de producir suficiente insulina, la hormona encargada de regular la cantidad de glucosa o azúcar en la sangre.

Existen dos variables en esta enfermedad. La diabetes tipo 1 tiene un origen genético, por trastornos autoinmunes, ambientales o traumáticos, y por lo general es diagnosticada a temprana edad. La tipo 2, por su parte, suele comenzar como resistencia a la insulina, puede darse a cualquier edad y responde a hábitos de vida poco saludables.

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Precisamente, las personas obesas, con sobrepeso, sedentarias o fumadoras están más propensas a sufrir la diabetes tipo 2, que afecta al 90-95% de la población que tiene esta enfermedad.

Orina frecuente, sed excesiva, pérdida de peso involuntaria, sensación de hormigueo o entumecimiento en las manos o los pies y heridas de lenta curación son los síntomas más frecuentes para diagnosticar esta enfermedad. Y aunque por lo general se presentan de forma muy evidente, siempre es recomendable estar atento, sobre todo si existen factores de riesgo.

¿Qué hacer si ya fuiste diagnosticado?

Hernán Zárate, médico y director de la Fundación Chilena de Hipertensión Arterial, explica que lo primero es educar al paciente acerca de su condición y recomendarle un equipo multidisciplinario capaz de equilibrar la nutrición y la actividad física, además de poner fin al tabaquismo si es que existe.

“Es clave para una persona diabética y prediabética aprender cómo alimentarse. El manejo con un nutricionista o diabetólogo permite llegar a determinar la Terapia Médica Nutricional (TMN) apropiada, que la persona pueda mantener en el tiempo”, afirma el doctor.

En palabras sencillas, la recomendación general es respetar los tiempos de comida, vale decir, no saltase el desayuno, realizar por lo menos tres comidas al día e incluir colaciones. Además, incorporar variedad de alimentos, ojalá elegir aquello que sean ricos en fibra, además de los carbohidratos adecuados, todo en porciones pequeñas.

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Según el doctor Zárate, también es importante complementar la nutrición con fórmulas de alimentación especializadas que dentro de sus características esta contar con carbohidratos de lenta absorción que ayudan al control glicémico, evitando alzas o caídas del azúcar en la sangre durante el día.

“Se pueden consumir de día como un snack saludable o como reemplazo de una comida importante. O en la noche, están especialmente indicadas para evitar las hipoglicemias”, señala el médico.

En relación a la actividad física, la Asociación Americana de Diabetes recomienda 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa al menos cinco días a la semana, o un total de 150 minutos por semana.

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