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El melón es considerado como la segunda fruta favorita de cada verano, después de la imponderable sandía.

Aunque muchos lo prefieren, otros tratan de evitar su consumo porque está asociado a un mayor consumo de calorías. ¿Qué tan cierto es esto?

La nutrióloga de la Clínica Santa María, Ana Claudia Villarroel, explicó en CHV Noticias AM que, contrario a lo que se piensa, el 90% del peso de un melón es agua, por lo que destacan sus propiedades hidratantes.

El otro 10% de su contenido posee una cantidad importante de nutrientes, vitamina C, A y antioxidantes. Sin embargo, a ello también se suma un alto contenido de fructosa, por lo que es necesario tener prudencia en el consumo.

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La porción recomendada es de ¾ de taza, que debe ser especialmente controlado en las personas que tienen problemas de glicemia.

En relación a las diferencias entre el melón calameño y el melón tuna, la especialista aseguró que solo varían un poco los nutrientes, pero la diferencia es irrelevante.

Otra recomendación es tener cuidado con la madurez del fruto, dado que mientras más maduro esté tendrá más fructosa y menos agua.

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