Por Avelino Martínez
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La pandemia mundial ha causado un cambio significativo en las rutinas de trabajo. De permanecer en un lugar físico realizando distintas labores que nos obligaban a estar activos, atentos y en constante movimiento durante el horario laboral, muchos pasaron a mantenerse largas horas en confinamiento, sentados frente a un computador trabajando de manera virtual desde casa, generalmente en el living, la mesa del comedor o peor aún, acostados en una cama. Sedentarismo obligado que se traduce muchas veces en malas posturas que pueden derivar, a su vez, en graves consecuencias para la salud.

Es por esto que la jefa del departamento de Ergonomía de la Mutual de Seguridad, Ana María Osorio, advierte que a la hora de establecer un lugar de trabajo en la casa, debemos considerar primero “las medidas geométricas y características de la mesa y silla adecuadas”.

Preste atención: debemos tener en cuenta que la mesa sea “amplia y nos permita apoyar los antebrazos”. Asimismo, es importante que esté ubicada en un lugar que nos facilite “estirar las piernas y mover la silla hacia adelante y atrás” lo que nos permite cambiar de postura de manera constante explica la profesional.

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¿Cuál es la silla más recomendable?

La silla es primordial a la hora de realizar nuestras labores en una posición cómoda y que evite daños a la espalda a largo y corto plazo. Por eso, si no poseemos una silla ergonómica, debemos tener algunos aspectos en consideración a la hora de elegir entre las que tenga a mano o si piensa adquirir una en el mercado.

Lo recomendable es que entre sus características tenga “un asiento acolchado y un respaldo alto que permita apoyar por completo la región lumbar”. Si este último es demasiado duro o al sentarnos de manera recta se aleja de nuestra espalda debemos, idealmente, “colocar un cojín lumbar, los que ayudan a una mejor distribución del peso en columna”, explica la profesional de la Mutual de Seguridad, quien agrega que al estar sentado “la pierna y el muslo deben formar un ángulo entre 90 y 100 grados”. Si no tiene un cojín lumbar, puede usar uno que acomode esta zona y mantenga recta la espalda, para así evitar dolores posteriores.

Mira acá los tipos de sillas y la postura ideal para trabajar largos periodos de tiempo:

 

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En el centro de salud deportiva de la Clínica Santa María, el kinesiólogo Enrique Enoch agrega que lo ideal es contar con una silla que nos tenga la posibilidad de subir o bajar la altura del sillín “que debe permitir tocar el suelo con los pies”. Lo mismo en el caso del apoyabrazos, que debe estar a una altura en que podamos tener “los hombros en una posición relajada

Gracias a esto, asegura, podremos evitar lesiones en la región de la muñeca, el codo, el hombro, cervicales y lumbares que comúnmente responden a posiciones mantenidas y malas posturas. A esto debemos sumarle realizar “pausas activas de 30 minutos para caminar o realizar algún tipo de elongación” recalca el profesional de la salud.

Mira acá un video con recomendaciones del Centro de Salud Deportiva de la Clínica Santa María:

 

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Ahora, si usted no posee una silla adecuada, pero cuenta con medios propios o la posibilidad de que su empleador le facilite una para realizar el teletrabajo, en el mercado son fáciles de obtener a través de Internet. Además, la mayoría de las empresas que venden sillas ergonómicas cuentan por estos días con servicios de despacho.

Tamara Farías, gerenta comercial de Contatto, quienes han logrado vender más de un millón de sillas a diferentes distribuidores desde que están en el mercado, recomienda que la hora de comprar una, además de considerar las características de las que ya hablamos en el caso del respaldo, los apoyabrazos y el sillín, debemos también tener en cuenta que el material con que esté fabricada la silla sea una “espuma de alta densidad o poliuretano inyectado para la absorción del peso en largas jornadas de trabajo”.

Ojalá además la silla no sea estática, ya que esto contribuye a disminuir el flujo sanguíneo lo que genera “cansancio, dolor de cabeza y problemas a la vista”. La experta destaca que todo esto “disminuye también la productividad”, que es precisamente uno de los desafíos de trabajar desde el hogar. Por eso es importante contar con un espacio, mesa y silla cómodas para desempeñar nuestra labor en óptimas condiciones y sin que los dolores corporales nos aquejen.

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