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A seis años de la muerte de Daniel Zamudio, los balances de la Ley Antidiscriminación -más conocía como Ley Zamudio- no son positivos. Los expertos apuntan a la necesidad de realizar cambios urgentes y realizar una política pública al respecto.

Un caso ampliamente conocido fue el de Alejandra González, la primera persona de la población LGBTI en asumir un cargo de elección popular. Ella fue escogida como concejala en Lampa y se amparó en la Ley Zamudio para reclamar los vejámenes que vivió en el municipio.

Alejandra logró que la Corte Suprema fallara a su favor y sancionara a la alcaldesa de la comuna, Graciela Ortúzar, por discriminarla en razón de su identidad de género. Pese a ello, su lucha no fue fácil.

“Es una ley tan deficiente que es de los pocos cuerpos jurídicos que ha concitado críticas transversales desde el punto de vista jurídico como de la sociedad civil”, afirmó Fabiola Lathrop, académica de Derecho de la U. de Chile.

Y agregó: “La crítica fundamental tiene que ver con que poco más del 20% del esclarecimiento de los casos terminan con una sentencia. Esto se debe a las dificultades probatorias del acto”.

Hasta ahora, la ley antidiscriminación solo suma 303 causas y 71 sentencias, por lo que se hace evidente la urgencia de perfeccionar la ley.

Los entendidos aseguran que hay que endurecer las sanciones y favorecer a las víctimas, además de facilitar el procedimiento para acceder a la justicia.

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