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Una hematoma periventricular y una anemia severa mantienen internada a María José Pinto de 33 años en el Hospital San José en Santiago, a la espera de la solución definitiva de un conflicto que podría ser determinante para su condición médica y que abre una discusión país sobre la existencia de un sistema de salud paternalista versus otro que privilegia la autodeterminación de las personas.

Según informó el matutino LUN, el recinto asistencial interpuso un recurso de protección a favor de la paciente ante la Corte de Apelaciones de Santiago, con el fin de protegerla de la firme decisión de su familia y de una de sus hermanas, Valeska Pinto, quienes se oponen a que sea sometida a una trasfusión de sangre, ya que todos son Testigos de Jehová, religión que se niega a este tipo de intervenciones.

Pese a los alegatos de la familia, el tribunal falló a favor del requerimiento hecho por el hospital el pasado 13 de julio, permitiendo al recinto disponer de los tratamientos médicos necesarios para salvaguardar la vida de la mujer.

La determinación no dejó tranquilos a sus familiares, quienes señalaron que apelarán a la medida ante la Corte Suprema, firmes en su creencia que encuentra explicación en el sitio web de la organización religiosa.

Allí explican que, sus seguidores consultan a “médicos y cirujanos con experiencia en el uso de técnicas sin sangre”, agregando que “las técnicas sin sangre concebidas para pacientes Testigos se usan en muchos países para tratar a otras personas. Hoy día cualquiera puede optar por tratamientos que no conlleven los riesgos relacionados con las transfusiones, como enfermedades transmitidas por la sangre, reacciones del sistema inmunitario y errores humanos”.

Respecto a este punto de vista, la hermana de la mujer internada señaló al medio citado, que “me preocupa que todo esto se trate como un problema religioso, cuando en realidad estamos frente 

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