Por Alejandro Sepúlveda Jara
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A veces las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan. Que no se nos olvide el calvario que vivió gran parte del país durante parte de enero y febrero pasado, cuando las temperaturas se desbocaron quebrando récords, incluso, en Tierra del Fuego.

Con estos antecedentes sobre la mesa, las olas de calor que afectan a Europa y las predicciones sobre la ocurrencia de este fenómeno en diferentes partes de Américala Organización Panamericana de la Salud insta a los países de la región a preparase, debido al daño que pueden ocasionar en la salud de las personas, causando incluso la muerte.

Según el organismo, los pronósticos meteorológicos anticipan intensas olas de calor para el próximo verano, condiciones que pueden aumentar el estrés causado por la sequía, provocar incendios forestales y ocasionar efectos en la salud humana.

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Durante el verano pasado, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay, y México se vieron afectados por las olas de calor, algo que no se había visto antes en la región.

“El calor puede causar síntomas severos, como el agotamiento o los golpes de calor, que pueden llevar a pérdidas del conocimiento, además de mostrar una piel caliente y seca, debido a fallas del organismo para controlar las altas temperaturas. La mayoría de las muertes por calor se deben al agravamiento de enfermedades cardiopulmonares, renales, endocrinas y psiquiátricas. Otros síntomas leves incluyen edemas en miembros inferiores, erupción en el cuello por calor, calambres, dolor de cabeza, irritabilidad, letargo y debilidad”, instruye la OPS.

El ártico en llamas

Desde el comienzo de junio se han registrado más de cien incendios forestales en el círculo polar ártico debido a condiciones inusualmente cálidas y secas en partes del hemisferio norte, informó la Organización Meteorológica Mundial.

“El cambio climático, con el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación, está amplificando el riesgo de incendios forestales y prolongando la temporada”, explicó Claire Nullis, portavoz de la organización.

Los incendios han sido más severos en Alaska y Siberia, donde algunos han sido tan grandes como para cubrir casi 100 mil canchas de fútbol. Solo en Alaska, se han registrado casi 400 incendios forestales este año, y nuevos se encienden cada día. Además, la temperatura promedio de junio en las partes de Siberia, donde se están produciendo los fuegos, fue casi diez grados más alta que el promedio de 1981-2010.

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Debido a estos incendios, “solamente en junio, los fuegos emitieron 50 megatoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, el equivalente a todas las emisiones de Suecia en un año, y más que todo lo que se ha liberado combinadamente durante el mismo mes desde 2010 hasta 2018”, informó la OMM.

El ambiente del Ártico es muy sensible al aumento de temperaturas comparado con otras regiones. Las partículas del humo pueden caer sobre la nieve y el hielo, haciendo que este absorba la luz solar que de otro modo reflejaría y, por lo tanto, acelerando el calentamiento global.

La parte norte del mundo se está calentando más rápido que el planeta en su conjunto. Ese calor está secando los bosques y haciéndolos más susceptibles a quemarse. Un estudio reciente encontró que los bosques boreales de la Tierra ahora se están quemando a una velocidad que no se ha visto en al menos 10 mil años.

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