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El negocio de los investigadores privados es cada vez más grande en Chile. La infidelidad es una de las principales causas por las que este tipo de servicio son contratados.

Según primera Encuesta de Sexualidad elaborada por Adimark en 2017, un 39% de los chilenos declara haber engañado a su pareja. De ellos, un 46% son hombres, mientras que un 30% son mujeres.

Estas cifras han hecho que Chile se convierta en el cuarto país latinoamericano con mayor infidelidad, por lo que el negocio de los investigadores privados se ha consolidado especialmente en Santiago, Valparaíso y viña del Mar.

Los servicios de un investigador pueden costar hasta 10 millones de pesos por 10 días de rastreo. En ese lapso, está permitido seguir a las personas, tomarles fotografías e incluso grabar sus conversaciones en la vía pública.

Sin embargo, la pregunta es: ¿Hasta dónde se puede llegar? Según los especialistas, lo importante es no caer en la ilegalidad, que, en el caso de Chile, es no vulnerar la intimidad personal y el secreto de comunicación.

Países como EE. UU., Francia o España tienen regulado por ley las investigaciones privadas, por lo que es considerado un trabajo al filo de lo permitido.

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