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Tras unos meses intensos de manifestaciones y disputas dentro y fuera del Congreso argentino, comenzó  el debate en comisión sobre un proyecto de ley que busca despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en el país, en una primera jornada que contará con 32 interlocutores.

“Básicamente, lo que enfrentamos hoy es una pregunta acotada: si vamos a seguir utilizando el derecho penal para restringir los derechos de las mujeres, a su libertad, a su autonomía y a sus decisiones reproductivas”, expuso en la primera intervención del histórico debate Paola Bergallo, abogada e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

La diversidad de los actores que protagonizarán el debate se debe a que cada diputado y diputada pudo elegir a cuatro ponentes que forman un grupo “muy bueno” para representar un debate que les “debía la democracia”, según Lipovetsky.

Desde antes de las 10.00, cuando arrancó la discusión parlamentaria, numerosas manifestaciones tanto a favor como en contra de la legalización del aborto se personaron a las puertas del edificio del Congreso para reivindicar sus pedidos.

Los pañuelos verdes, característicos del mensaje que transmite la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina (precursora del proyecto que ha trascendido a las sesiones parlamentarias), protagonizaron la estampa a las afueras del Congreso, donde a partir de las seis de la tarde se organizará, precisamente, un “pañuelazo”.

Entre sus reclamos, predomina la denuncia de que el aborto es la principal causa de muerte materna en más de la mitad de las provincias argentinas y que nacen anualmente casi 3.000 bebés de niñas de entre 10 y 14 años, según datos de organizaciones sociales. EFE

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