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Mucha atención porque aquellos que son buenos para los asados, anticuchos y en general para comer carnes rojas, se enfrentan a un potencial peligro de salud: contraer cáncer colorrectal.

Esta compleja patología podría intensificarse o aparecer producto de la ingesta sostenida de carnes, según reveló un estudio realizado por la Universidad Británica Leeds.

Investigadores del Centro de Epidemiología y Bioestadística de la casa de estudios superiores, analizaron los hábitos alimenticios de más de 35.000 mujeres durante los últimos siete años, y sus últimos hallazgos fueron publicados en el British Journal of Cancer.

Entre los resultados destacados figura la menor incidencia en mujeres premenopáusicas que tienen la mayor ingesta de fibra, reduciendo a la mitad el riesgo de cáncer de mama, por ejemplo, mientras que, en el caso de mujeres postmenopáusicas, las que tienen la mayor ingesta de carne roja, el equivalente a una porción diaria (más de 57 gramos) tienen un riesgo 56 por ciento mayor de cáncer de mama que las que no comen ninguna.

Los datos, que fueron recopilados durante años de investigación, dejaron al descubierto que, entre los casos analizados, se encontraron 462 casos de cáncer colorrectal, con 335 casos de cáncer de colon y 119 casos de cáncer de recto, según informó el portal RT.

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