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La inusual e intensa actividad diplomática de Corea del Norte, que quedó patente con la confirmación de la visita del líder Kim Jong-un a China, supone un punto y aparte en el profundo aislamiento del régimen de Pyongyang.

Las imágenes del líder norcoreano y el presidente chino, Xi Jinping, posando juntos en Pekín, cierran un periodo de enfriamiento en las relaciones entre los dos vecinos e históricos aliados, pero también suponen el estreno de Kim en la escena internacional.

La visita sorpresa se produjo antes de que el dictador norcoreano se reúna con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la frontera entre los dos países en abril y de que se celebre la esperada cumbre entre el líder norcoreano y el presidente de EE.UU., Donald Trump, prevista para mayo.

Desde que llegó al poder con menos de 30 años en diciembre de 2011, Kim no había salido que se sepa de Corea del Norte, y ni siquiera ha recibido la visita de algún jefe de Estado, lo que pone de manifiesto el enorme aislamiento del régimen. EFE

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