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La conocida discoteques Cover cerró sus puertas definitivamente, tras haber sido protagonista de 40 años de fiesta y espectáculos, transformándose en uno de los lugares más conocidos de la bohemia nocturna de Santiago.

Los administradores del lugar, conocido por sus martes femeninos, señalaron que las altas multas y la burocracia municipal, los obligaron a cerrar definitivamente, un riesgo, dicen, que corren muchos centros de entretención nocturna de la capital.

Al respecto, Gastón Briceño, uno de los encargados del lugar, afirmó que “ya no se pudo más y tuvimos que cerrar”, palabras que representan el pesar de los trabajadores, que hasta hicieron un funeral simbólico, con ataúd y todo, para reclamar por el cierre de su fuente laboral.

“Este recinto en un comienzo se llamó Maxim, después pasó a llamarse Broadway, también Maniquí y Cover a partir de 1996”, indicó Briceño, quien agregó que “molestan los del OS-10, molestan de la municipalidad, tú estás trabajando y llegan a interrumpirte, entonces ya se hace desagradable y pesado el tema”, afirmó Bricieño.

Así como discoteque Cover, otros locales como Sala Murana, DaCarla y Opera han cerrado sus puertas, debido a la eterna burocracia no acorde con la economía actual.

Fernando Bórquez, presidente de Anetur, señaló que “el exceso de regulación, las leyes prohibitivas como la del alcohol, el tabaco, los horarios, han hecho que muchos locales caigan en problemas”.

Desde la Asociación de Municipalidades aseguran que la ley es la misma desde el año 2004 y que las reglas del juego son conocidas por todos.

Rodrigo Barrientos, abogado de la ACHM, indicó que “muchas veces no es el municipio el que hace demorar a la persona, sino que la persona es la que no cumplen con los requisitos o los va cumpliendo en forma parcial y eso tiene sus plazos”.

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