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Dermatólogos advierten que con las bajas temperaturas la piel sufre efectos inesperados pese a ser lo que menos cuidamos durante el invierno.

La primera capa es la que más sufre, pero en silencio. Expuesta a las bajas temperaturas y a agentes externos a veces sufre más que en el verano.

Andrés Lehman, dermatólogo de Vidaintegra, sostiene que con el frío “se reseca más la piel y comienzan las irritaciones. Lo ideal es usar cremas más espesas, que no tengan perfume y utilizarlas todos los días”.

Si la piel se seca en exceso y no ha sido tratada se pueden llegar a producir fisuras, escenario ante el cual es mejor acudir a un especialista antes que se produzca o cuando se está iniciando el cuadro, no cuando ya esté en desarrollo o en su peak.

En el caso de la nieve, al reflejar la luz solar hay que usar protectores solares de alto índice además de sombreros, gorros y lentes de sol adecuados.

Otra recomendación, aunque debería ser un estilo de vida, es beber abundante agua, al menos dos litros al día ya que entre sus beneficios está el de mantener el cuerpo y la piel hidratados.

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