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La muerte de la pequeña Sophia, de un año y 11 meses, en manos de quien sería su padre, ha conmocionado al país en los últimos días e incluso ha puesto sobre la mesa la posibilidad de la reposición de la pena de muerte en Chile.

La menor, que este viernes cumpliría dos años, fue trasladada hasta un centro asistencial en el sector de Alerce, en Puerto Montt, donde los médicos constataron su muerte y se dieron cuenta que había sido brutalmente golpeada, dado que presentaba algunos signos de abuso sexual.

Juan Eduardo Donoso, especialista en Medicina de Urgencias, fue quien atendió a la lactante el día que ocurrieron los hechos, por lo que decidió entregar su testimonio en el sitio supermadre.net.

“Han pasado ya varios días desde aquel jueves en el cual salí en ambulancia a buscar a una pequeña niña que estaban reanimando en un consultorio de la ciudad. Un paro cardiorrespiratorio en niños pequeños no es algo que ocurra todos los días en el contexto de mi trabajo, por lo que siempre se trata de una situación especial”, comentó.

Si bien no entregó detalles de las lesiones, dado que como médico es su responsabilidad velar por la privacidad del paciente, afirmó que “ni la peor de las películas de terror es tan fuerte como las imágenes que quedaron en las retinas del grupo de personas que intentó devolverle la vida esa tarde”.

“Sophia es sólo una niña de los millones de niños que día a día son golpeados y agredidos, niños en con familia, niños que viven en la calle, niños que son obligados a prostituirse (que en realidad son niños violados), niños del SENAME abusados sexualmente o violentados por sus cuidadores o personas cercanas”, afirmó el médico.

“Al terminar mi turno y llegar a casa, al abrir la puerta abracé a mis hijas y les dije que las amaba. Probablemente nunca las había abrazado tan fuerte y no entendieron por qué”, agregó.

“Como papá nunca podré entender a un asesino o violador de niños, me parecen situaciones con un grado de violencia que sobrepasan mi capacidad de comprensión. Actos de esa naturaleza son mi peor pesadilla como padre”, aseguró.

“Imaginé las caras de mis hijas en el cuerpo de Sophia y lloré. Mi primer pensamiento fue agredir al culpable si lo tuviese frente a mí, afortunadamente Carabineros ya lo tenía esposado, lo que me dio cierto alivio”, afirmó.
“Aunque muchas personas no lo crean, el sistema aún funciona. Vi cómo múltiples instituciones comenzaron a trabajar rápidamente, lamentablemente era demasiado tarde para Sophia. Todos estábamos alineados”, escribió Donoso.

Finalmente, reflexionó: “Como sociedad lo primero que necesitamos es olvidar que es un tema legal, es un tema de sociedad. Somos nosotros los que tenemos que velar por que los niños no sean violentados y denunciar abusos”.

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