Por Alejandro Sepúlveda Jara
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Menos que el vuelto del pan. Las cifras de agua caída este año son paupérrimas entre las regiones de Coquimbo y Maule con un déficit que promedia 73%. Es más, pese a los temporales recibidos en los últimos meses, sobre el sur del país también permanecen al debe en cuanto a las cifras de lluvias consideradas normales.

Según las estadísticas de la Dirección Meteorológica de Chile, hasta el momento, 2019 se anota como el cuarto año más seco en casi 8 décadas sobre el centro del territorio. Desde 1942 a la fecha sólo los años 1968 (el más seco del que se tengan registros), 2015 y 1988 superan al presente en este sentido.

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Julio recién pasado, el que se supone es el mes más lluvioso del año, dejó sólo 13,3 milímetros de agua en Santiago. Santo Domingo, en la costa de Valparaíso, acumuló 9 milímetros y Curicó 19,8. Así julio 2019 se inscribió como el octavo julio más seco sobre la zona central desde 1942 a la fecha.

Ahora, más allá de las cifras que nos dejan los primeros siete meses del año, veamos lo que proyectan los expertos. Aquí, las noticias son poco alentadoras. Según el departamento de climatología de la Dirección Meteorológica de Chile “continuará el déficit de lluvias desde el valle de Elqui hasta Curicó” durante el trimestre agosto, septiembre y octubre.

En cuanto a las temperaturas, la DMC proyecta temperaturas mínimas más bajas que el promedio histórico en los valles del centro-sur; mientras las máximas alcanzarían niveles mayores a los considerados normales.

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¿Pasaremos agosto?

Hay que pasar agosto”, ¿de dónde salió esa frase? Su origen es muy antiguo e imposible precisarlo.

Algunos historiadores lo instalan en la época de la colonia, otros, se lo adjudican a los pueblos originarios en esta parte del mundo. La verdad es que tiene relación con los duros inviernos, el frío, la humedad, las lluvias, en fin.

El promedio de vida de las personas era mucho menor al de hoy y cualquier complicación bastaba para que, especialmente, los más adultos y los niños muriesen en estas fechas por un resfrío, por ejemplo, o por diarreas durante el verano. Y claro, aunque históricamente julio es el mes más lluvioso y frío del año, agosto era muy particular debido a los bruscos cambios en el tiempo. En un mismo día podíamos tener lluvias torrenciales y luego un sol esplendoroso con temperaturas primaverales. Esa combinación, fatal. Es más, existe otro dicho que no es tan masivo, pero que los más grandes conocerán: “Julio los prepara y agosto se los lleva”.

Bueno, las condiciones del tiempo han cambiado bastante, especialmente, en la última década, pero no por eso debemos de seguir los sabios consejos populares y cuidarnos; porque hay que pasar agosto.

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