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La toma feminista que tuvo lugar en la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile desde el pasado viernes llegó a su fin.

En medio de la resistencia de otro grupo de estudiantes, quienes se manifestaron en el frontis de la casa de estudios en contra de la medida, los alumnos movilizados depusieron la toma.

Tras una jornada de votación, la mayoría eligió entregar el edificio sin necesidad de desalojo.

Las voceras del Movimiento Feminista y Disidente de la Universidad Católica entregaron un comunicado tras, como señalaron, haber logrado tres puntos en conversaciones con el rector, Ignacio Sánchez.

En cuanto al protocolo sobre la violencia de género, las voceras anunciaron que se acordó una reformulación del mismo.

También se acordó que los alumnos trans sean reconocidos con su nombre social en listas de asistencia y la tarjeta estudiantil. Esto junto con que “se ha prometido la habilitación de baños neutros e inclusivos en todos los campus”.

El rector de la institución, Ignacio Sánchez, había adelantado que una vez finalizada la movilización se iniciarán mesas de trabajo.

Tras la entrega del edificio, el Sánchez explicó que se mantendrán mesas de trabajo y valoró los avances alcanzados en conversaciones con las estudiantes durante el fin de semana.

En concreto, el petitorio de la movilización incluye, entre otras cosas, un nuevo protocolo conjunto con participación de estudiantes, funcionarios y académicos, un departamento especializado para el acompañamiento, cuotas de género y un ramo obligatorio de género.

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