Por Alejandro Sepúlveda Jara
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“Si el próximo año seguimos con esta tasa de disminución de lluvias, no sé, por ejemplo, caen 40 milímetros, esto sería una catástrofe”. Elocuente, por decir lo menos, es la oración expresada por Luis Riveros, gerente regional de Esval, la empresa sanitaria que abastece de agua potable a gran parte de la región de Valparaíso.

Y luego añade, “nosotros haremos todos los esfuerzos posibles para mantener el servicio”.

Eso sí, advierte que en caso de que el invierno 2020 sea tan seco como el presente no descarta racionalizar el agua en Valparaíso.“No es lo que uno quisiera, pero en realidad está tan compleja la situación climática, que yo no lo podría descartar”.

Esval abastece a gran parte de la región de Valparaíso, salvo Rapa Nui, el archipiélago Juan Fernández, Panquehue, Olmué y Santo Domingo. La empresa capta el agua de tres fuentes naturales:

– Río Aconcagua que aporta el 39,8% del total

– Río Maipo aporta 11,3% del total

– Fuentes subterráneas aportan 48,9% del total

Un parámetro que da cuenta de los efectos de la sequía es el Lago Peñuelas. Según Luis Riveros, hace algunos años, esta fuente “generaba 400 litros de agua por segundo, hoy, su aporte es cero. Esta condición nos ha significado un esfuerzo tremendo para mantener el servicio continuo hasta el momento, sin cortarle el agua a ningún cliente”.

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Históricamente el principal abastecedor de agua dulce en la región de Valparaíso ha sido el Aconcagua. A lo largo del río, Esval cuenta con cuatro plantas de tratamiento: Los Andes, Las Vegas, Quillota y Concón. “Hay épocas del año en que simplemente no alcanza a llegar agua a la última planta, la de Concón”.

En esos casos nos abastecemos de aguas subterráneas y del embalse Los Aromos. En estos momentos en Los Aromos tenemos 18 millones de metros cúbicos de agua, está con la mitad de su capacidad aproximadamente. Con esto tenemos asegurado el suministro para este verano”, asegura el gerente regional de la empresa.

– ¿Cuánta agua fluye actualmente por el Aconcagua?

“Según la Dirección General de Aguas, en la estación Chacabuquito, la más alta, más arriba de Los Andes, habitualmente en esta época pasaban 15 metros cúbicos por segundo, hoy, no pasan más de 5. En nuestra planta de Las Vegas a esta altura del año llegaban mil litros por segundo, ahora, 200. Todo este déficit se reemplaza con extracciones subterráneas”.

– ¿Qué sector de la región está más complicado para mantener el abastecimiento?

“En dónde deberemos hacer más esfuerzos es en el Aconcagua, porque es un río con mucha demanda y suyo caudal ha disminuido mucho. De hecho, nosotros estamos ocupando cerca del 8% de su agua, la agricultura está ocupando el 80% del agua disponible”.

Aunque la situación hídrica es compleja en gran parte del país, existe un lugar que se ha transformado en el ícono de la lucha por el agua, la provincia de Petorca.

Luis Riveros, gerente regional de Esval, destaca que en “el caso de La Ligua, Petorca y Chincolco hemos logrado mantener el servicio, con grandes esfuerzos, porque tenemos los derechos para captar agua, pero muchas veces, en el papel solamente. En la práctica uno va al río o a las napas subterráneas a buscar el agua y ya no está. Por lo mismo hemos tenido que comprar agua a terceros y transportar agua en camiones aljibes hasta nuestras plantas”.

– ¿Ustedes se suman a los pequeños agricultores o ganaderos, quienes denuncian que los más grandes usurpan el agua en la zona?

“Hay situaciones complicadas ahí… Hay complicaciones ahí, pero no tengo tantos antecedentes… Pero hay cosas que ver ahí”.

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