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El expresidente peruano Alberto Fujimori abandonó hoy la clínica Centenario de Lima en la que estuvo internado desde hace doce días y tras haber sido indultado por el mandatario, Pedro Pablo Kuczynski.

Fujimori salió de la clínica, en el distrito de Pueblo Libre, en una silla de ruedas acompañado por su hijo menor Kenji Fujimori y otros colaboradores del legislador.

El exgobernante, de 79 años, saludó a los periodistas antes de abordar una camioneta con lunas polarizadas y abandonó el lugar custodiado por agentes de Seguridad del Estado.

Durante su permanencia en el centro médico, el expresidente fue sometido a una serie de análisis y tratamientos para atender los problemas de salud que justificaron el indulto humanitario y derecho de gracia.

Fujimori ingresó a la clínica un día antes del indulto otorgado por Kuczynski alegando problemas de presión arterial, los cuales según el exdirector general de Derechos Humanos del ministerio de Justicia Roger Rodríguez nunca antes calificaron para un indulto humanitario.

El indulto al exmandatario ha generado división al interior del partido fujimorista Fuerza Popular, dirigido por su hija Keiko Fujimori, pues en un comunicado su Comité Ejecutivo Nacional expresó hoy su saludo a la libertad de su fundador, aunque discrepó con “la forma en que se logró”.

Keiko Fujimori buscaba que su padre recuperara la libertad en los tribunales, mientras que su hermano menor, el legislador Kenji Fujimori, defendió siempre la opción de un indulto humanitario.

De acuerdo a la información ofrecida por el Ejecutivo, el pedido de indulto se presentó en diciembre pasado, días antes de que se iniciara un proceso de destitución contra Kuczynski por presuntos vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.

El jefe de Estado se salvó de la destitución debido, en parte, a la abstención que hizo Kenji Fujimori y otros nueve legisladores de su partido, en contraposición a la postura del resto de su bancada que apoyaba la vacancia de Kuczynski.

El indulto fue otorgado tres días después de la frustrada destitución, lo que alimentó las versiones de la oposición de que se trató de una negociación entre el gobernante y Kenji Fujimori.

Horas antes de la salida de Fujimori de la clínica, un centenar de seguidores acudió a la casa de Kuczynski, para agradecerle por el indulto humanitario otorgado a Fujimori, el pasado 24 de diciembre.

Los manifestantes vestían camisetas blancas con la inscripción “Fujimori Libertad” y llevaban banderines y carteles donde daban las gracias a “PPK”, como se conoce al jefe de Estado.

Una vez en las inmediaciones de la casa del mandatario, los manifestantes lanzaron palomas blancas al viento y afirmaron que “se hizo justicia con el mejor presidente del Perú”.

En otro de los carteles se leía “el Perú sólo quiere reconciliación”, la misma idea que el mandatario ha expresado tras otorgar el indulto al exgobernante y recibir el rechazo de distintos sectores políticos y sociales, al cuestionar la legalidad del beneficio dado a Fujimori.

Alberto Fujimori cumplía una sentencia dictada en 2009 de 25 años de cárcel por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, en la que murieron 25 personas, perpetradas por el grupo militar encubierto Colina en 1991 y 1992, además del secuestro de un periodista y un empresario.

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