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Un extraño episodio fue el que vivió un conductor ruso, cuando viajaba hacia la ciudad de Vladivostok, en la región de Primorie.

Cuando llevaba más de cien kilómetros de recorrido, se pronto bajó el volumen de la radio y se percató de un extraño sonido. Se trataba del maullido de un gato.

Producto de esto, detuvo el vehículo y se bajó para ver qué era lo que ocurría. Ahí se dio cuenta que entre medio de los resortes de la suspensión, viajaba una pequeña gata.

Tras resistir este largo e incómodo viaje, este conductor decidió quedarse con el animal. Días más tarde, un medio local inició una campaña para ponerle nombre. El nombre que le pusieron fue Vezúnchik, que significa “afortunada”.

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