Por Alejandro Sepúlveda Jara
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La humanidad enfrenta una emergencia climática y ecológica sin precedentes, tanto así, que día a día la evidencia que está ante nuestros ojos es más contundente. Una inédita ola de calor se registra en parte de Europa, mientras julio se despide casi sin dejar lluvias sobre la zona central de Chile. El escenario es de incertidumbre total.

Ante las circunstancias, Greenpeace Chile afirmó que así “es complejo imaginar el nuevo mundo en el que vivirán las nuevas generaciones. La ciencia ya lo ha dicho todo y por eso no queda más camino que actuar de manera decidida y rápida. No hay espacio para titubeos ni falta de ambición en la batalla contra la emergencia climática que enfrentamos. Y por eso la COP25 que se desarrollará en Chile adquiere una renovada importancia respecto de los acuerdos que ahí se tomen”.

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Y mientras en París los termómetros rondaron 43 grados, la temperatura más alta registrada en la historia de la capital francesa, la revista Nature y Nature Geoscience publicaron estudios en donde se advierte que “el impacto humano sobre el medio ambiente tiene una consistencia espacial sin precedentes en los dos mil años analizados por el estudio”.

De acuerdo con las publicaciones científicas, ya el 98% del planeta experimenta los efectos del calentamiento global. En este contexto, los científicos alertan que la velocidad y el alcance de los cambios de temperatura globales de finales del siglo XX está siendo mucho mayor que otras fluctuaciones climáticas de los últimos dos mil años.

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Según Nature, no ha existido un período tan universalmente cálido como el actual y, pese a que en los últimos dos milenios hubo otros dos ciclos cálidos y dos más dominantemente fríos, esas etapas no se dieron de manera simultánea en todos los continentes.

Mientras, en Chile la situación producto de la gran sequía ya se torna crítica. Julio se despide dejando apenas una lluvia sobre la zona central. El déficit de precipitaciones supera el 70% a la fecha entre las regiones de Coquimbo y Maule.

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