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La Justicia argentina concedió el arresto domiciliario a un coreano acusado de violencia de género por sus problemas para alimentarse y para comunicarse con sus custodios en la localidad de Puerto Madryn, en la Patagonia.

La jueza encargada de su caso aceptó el pedido de la defensa de Hwang Doo Jin, que alegó que la comida que recibía en el centro penitenciario “no es de su consumo habitual” y le generaba “malestar estomacal”, por lo que el arrestado no podía ingerirla y perdió 14 kilos, unas dificultades agravadas por su desconocimiento del idioma e incapacidad para plantear sus necesidades.

La situación con el idioma generó “inconvenientes en el modo de vida habitual” del hombre coreano, entre las que su defensa destacó sus problemas para alimentarse y expuso su “voluntad de recuperar su peso”.

La magistrada argumentó para librarle de la prisión provisional que no puede desconocer “la dificultad que tiene para comunicarse con el personal policial así como con el personal médico, y también que las circunstancias físicas y de salud, han variado notablemente”.

Hwang Doo Jin está imputado por intento de homicidio por haber “golpeado en forma desmedida” a su expareja, según la versión de la fiscalía, que se opuso a la medida para beneficiar al acusado. EFE

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