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Dicen que el amor de un padre puede más que todo. Sea cierto o no, el caso de un australiano y su profundo cariño por su hija demuestra que esta afirmación si puede ser real.

¿Cómo? Pues bien. Esta es la historia de una niña con trastorno del espectro autista (TEA) que rompió en llanto tras conocer su resultado académico al recibir su libreta de notas, la que indicaba un resultado no muy auspicioso.

La niña pensó que había “decepcionado a todos” al obtener solo insuficientes en el boletín de calificaciones, a pesar de sus esfuerzos y de las tres tutorías que debe realizar después de clases para poder pasar de curso, situación a la que ya se había enfrentado en 2017 cuando quedó repitiendo.

La tristeza y la poca tolerancia a este fracaso fueron suficiente para que su padre tomara cartas en el asunto, confeccionando una segunda libreta de notas que destacaba los aspectos positivos de la niña como alegría, amor por los perros e imaginación y, adivine qué, aprobó con la máxima calificación.

“Entonces, le dieron el boletín de notas y se sintió super decepcionada porque lo había intentado con mucho empeño y de verdad pensaba que conseguiría hacerlo mejor que el año pasado. Desde nuestra perspectiva, sabemos que se ha esforzado mucho y estamos muy conformes con lo que ha trabajado, diga lo que diga ese boletín”, admitió Shane Jackson el padre de la pequeña.

 

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