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La eventual venta de medicamentos en supermercados, una de las medidas que el gobierno pretende implementar a través de los cambios al proyecto de Ley de Fármacos II, que se discute en el Congreso, es resistida por algunos sectores. Según el ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, la iniciativa no se necesita.  A juicio del ex secretario de Estado, no se requiere de nuevas medidas, sino que las normativas actualmente vigentes se cumplan. 

“Yo me manifiesto en contra de esta idea. Me parece que es inapropiado para las necesidades que tiene la ciudadanía hoy día. Lo que se necesita es que lo ordenado se cumpla”, indicó la ex autoridad, en el marco del Coloquio Gasto de Bolsillo en Medicamentos organizado por la carrera de Química y Farmacia y el Instituto de Políticas Públicas en Salud (IPSUSS) de la U. San Sebastián.

Por su parte, el presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus), Hernán Calderón, afirmó “somos contrarios a la venta de medicamentos en góndolas de supermercados. Creemos que eso pone en peligro la vida de las personas, sino está detrás un profesional de la salud que oriente y asesore a los pacientes. No se debiera implementar una medida de este tipo”, dijo.

 

  • Fiscalización

 

No obstante, Calderón, enfatizó que todas “las medidas que se puedan tomar son parciales, sino se cambia la estructura del mercado y la forma en que se venden medicamentos”.

Sobre este punto, los expertos coinciden en que “hay que mejorar y potenciar la fiscalización que hace el Instituto de Salud Pública (ISP) y las Seremis de Salud y si por ejemplo una autoridad de salud va a un local y ocurre que no tienen medicamentos bioequivalentes, se pueda decretar su clausura por dos o tres días”, ejemplificó Mañalich.

 

  • Canela 3.0

Sobre este tema, Hernán Calderón, cree que también hay que abordar otras malas prácticas del mercado y que él definió como la “canela 3.0”, es decir, la eventual concertación de precios de los medicamentos a través de una colusión que involucraría a médicos, laboratorios y farmacias por medio de las recetas.

“Lo que nosotros denunciamos y se refiere a lo que declaró oficialmente una cadena de farmacias respecto a un acuerdo con laboratorios para poder hacer rebajas a las personas en el precio de los medicamentos, pero triangulado esto con el médico que tenía un ticket o voucher con un determinado descuento. Además, la persona del mesón del local que lograba fidelizar a ese usuario recibía un premio”.

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