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Con una sensación de victoria recibieron en el gremio de las pymes el término de las negociaciones con el Gobierno por el proyecto de Ley de Pago Oportuno, esto porque luego de una intensa reunión con el Presidente Sebastián Piñera y el ministro de Economía, José Ramón Valente, el Ejecutivo finalmente accedió a la principal demanda de los pequeños y medianos empresarios: que el pago de las facturas que emiten a sus clientes se realicen en un plazo máximo de 30 días.

Y sobre el nuevo acuerdo, Cristián Lecaros, CEO de Inversión Fácil, explicó que los principales beneficios de aprobarse una ley de pago oportuno en un plazo de 30 días corresponderían a que “las pymes tendrían un flujo de caja mucho más holgado del que manejan. Actualmente, tienen el constante stress de tener que financiar a sus trabajadores y proveedores dentro del mes, mientras recién recolectan el pago de sus clientes en plazos de 60, 90 a 120 días. Si se lograra esta iniciativa, el desfase de cuentas por cobrar y pagar estaría mucho más cubierto”.

En Chile, las pymes generan entre 70 y 80% de los empleos, sin embargo, las pocas regulaciones en el pago con sus clientes, quienes principalmente son grandes empresas, provocan que sea difícil la estabilidad financiera a final de mes.

En tanto, Patricio Gana, socio principal de AK Contadores, mencionó que de aprobarse la ley, “los beneficios serían muchísimos. Habría menos intereses de líneas de crédito, de factoring, menos créditos bancarios, mayores recursos para inversiones e incluso podría tener un impacto (reducido) en el desempleo”.

Frente a la disputa de la iniciativa, expertos señalan que esta ley aumentaría en 30% la valorización de las entidades. El director de Inversión Fácil, no sabe si efectivamente será el porcentaje señalado, pero que sí aumentaría la valorización. “Al tener el pago de los proveedores más importantes a 30 días, implica finalmente menos financiamiento externo, mejores resultados financieros por no pago de intereses, y esos ingresos ahorrados por intereses van directamente a la utilidad del negocio, lo que evidentemente mejora la valorización de la empresa”, expresó.

Por otro lado, el socio director de AK Contadores y actual miembro de la Asech, consideró que el principal punto de discordia es la eliminación del crédito fiscal del IVA para el que no paga las facturas. “La Asech, de quien soy miembro, debe trabajar en una solución a este tema para avanzar en sus objetivos que a mi parecer nos darían un salto en competitividad muy importante”, dijo.

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