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Más de 18 mil jóvenes serían beneficiados con la aprobación del proyecto de ley del Estatuto laboral para jóvenes trabajadores que regularía un contrato especial que, por ejemplo, permitiría que la renta no sea considerada para recibir beneficios sociales, como la gratuidad universitaria.

Sin embargo, el proyecto también tiene detractores que aseguran que este tipo de contrato precarizan el mundo laboral.

¿EN QUÉ CONSISTE?

Para quiénes

La normativa establece que se entenderá como “estudiantes trabajadores” a toda persona entre 18 y 28 años inclusive, quienes se encuentren “cursando estudios regulares o en vías de titulación”.

Ellos pueden pactar un contrato especial con sus empleadores. Si la persona cumple 29 años, o termina o deja sus estudios, se volverá a regir por las normas generales del Código del Trabajo.

“Si el trabajador estaba contratado a plazo fijo, el plazo se mantendrá vigente. Si el contrato era indefinido, el tiempo trabajado bajo el régimen de trabajador estudiante se considerará para efectos de las indemnizaciones en virtud de las reglas generales”, sostiene.

 

La jornada y horas extra

El estatuto contempla que el contrato no puede exceder las 30 horas semanales, ni distribuirse en más de 6 días seguidos.

Diariamente, la distribución durante el día puede ser continua o discontinua, pero sin exceder las 12 horas entre que comienza y termina la jornada.

El máximo diario a trabajar no puede ser superior a 10 horas.

Cada cuatro horas trabajadas, el estudiante trabajador tiene derecho a, por lo menos, media hora de descanso y colación.

El contrato especial no permite que el estudiante trabajador tenga horas extra.

 

¿Y los domingos?

También señala que el trabajador y empleador pueden acordar trabajar domingos y festivos como jornada ordinaria (sin horas extra), pero la empresa no puede hacerlo apelando al caso que establece el inciso cuarto del Art. 38, que alude a “los trabajos necesarios e impostergables para la buena marcha de la empresa”.

 

Permiso para las pruebas

El estatuto establece que “el estudiante trabajador tendrá derecho a un permiso sin goce de remuneración con ocasión de rendir sus exámenes académicos”.

 

Durante las vacaciones

El proyecto abre la puerta a tres alternativas, que deberán acordar ambas partes por escrito:

1. suspender el contrato por un máximo de dos meses: el trabajador sin obligaciones de prestar servicios y la empresa sin obligación de pagar.

2. Mantener la prestación de servicios.

3. Aumentar la jornada a máximo 45 horas semanales, con posibilidad de pactar horas extra.

 

Mantienen beneficios

Las disposiciones en el proyecto no consideran el sueldo del estudiante trabajador como ingreso, de modo que pueden seguir accediendo a beneficios de financiamiento estudiantil.

Además, mantienen la condición de carga familiar en el sistema de salud, ante lo cual los empleadores no pagan la cotización respectiva.

En estos casos, el contrato especial debe, según la norma, permitir que los trabajadores estudiantes puedan presentar “cuando corresponda, la licencia o certificado médico que acredite su incapacidad temporal, con el objeto de justificar la ausencia a sus labores durante el período de reposo prescrito”.

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