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Una concejala japonesa fue expulsada esta semana de una sesión del pleno municipal de Kumamoto por acudir con su hijo de siete meses, un gesto con el que buscaba mostrar los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres en Japón para compaginar su vida laboral y familiar.

“Quería demostrar las dificultades que atraviesan las mujeres que intentan hacer malabarismos con sus carreras y criar a sus hijos”, afirmó la concejala, Yuka Ogata, de 42 años, en declaraciones recogidas  por el diario local Asahi.

La edil independiente tomó asiento al inicio del pleno cargando con su bebé en brazos, pero fue rápidamente rodeada por otros miembros del consejo, que le preguntaron por el motivo por el que había llevado a su hijo y le pidieron que se marchara.

Ogata mantuvo una breve discusión con sus compañeros, pero abandonó el pleno y dejó a su hijo en manos de una amiga, para volver poco después y tomar parte en la sesión, que comenzó cuarenta minutos tarde.

Según recogió Asahi, ninguna norma prohíbe la asistencia de menores a las reuniones municipales, por lo que el niño fue expulsado bajo el pretexto de que como “visitante” debía esperar sentado en la galería pública.

Oagata decidió ir acompañada de su hijo tras manifestar al pleno municipal que sentía ansiedad por permanecer separada de él y que estos le pidieran, según explicó, que contratara a una niñera para solucionar esta situación.

La falta de plazas en las guarderías y las jornadas de trabajo intensivas han convertido la conciliación familiar en una ardua tarea en el país nipón. EFE

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