Empecé a los 10 años, viendo a mi mamá tejer. Todos los inviernos les pedía un gorro o una bufanda. Cuando fui más grande le pedí que me enseñara”, recuerda César Henríquez, presidente de Hombres Tejedores, una organización sin fines de lucro que  a través de este pasatiempo, asociado generalmente a las mujeres, buscan abrir conversación sobre lo que hoy es la masculinidad.

En la misma línea, el líder de la organización que existe hace 4 años agrega que “llego generalmente a la casa a tejer. Cuando me muevo en micro o metro también lo hago”.

“La gente te mira, sobre todo las mujeres. A veces se acercan a preguntarte por un punto o dicen que les recuerda a sus mamás”, reconoció.

Cada ciertos meses organizan eventos masivos donde más de 100 hombres han llegado palillo en mano a tejer en algún lugar público.

Víctor Rojas fue uno de ellos, hace 3 años, quien comenta que “siempre quise tejer, le pedía a mi abuelita que me enseñara, pero mi papá nunca la dejó. Ahora ya de adulto lo hice. Aprendí con tutoriales en YouTube”.

Uno de los miembros que inició el movimiento en Chile se radicó en Argentina, donde también fundó un grupo similar y asevera que no resulta tan extraño encontrarse con hombres que se sienten atraídos por  tejer.

“Es algo mágico, porque es un proceso de meditación de alguna forma. Te relajas y puedes pensar en lo que hiciste en el día mientras tejes. En tus problemas”, afirma Gonzalo.

Realizan incluso talleres en colegio, donde por ejemplo, los escolares aprenden a tejer ropa de cama, que luego reparten a personas de la calle. Tienen un perfil en Instagram sumamente activo, donde es fácil encontrarlos.

Puede seguir sus trabajos en su cuenta de Instagram.

Tags:

Deja tu comentario