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Hay algunas mujeres que sin ser madres biológicamente hacen una labor igual de generosa y con dedicación. Tal es el caso de la religiosa Nora Valencia, quien cuida a 18 niños que tienen VIH en la Fundación Santa Clara.

Ella los cuida como si fueran sus propios hijos, luchando contra los escasos recursos que muchas veces los afecta.

“El sentir de mujer y de mamá uno lo lleva y acá el instinto materno se desarrolla al 1000%”, asegura Nora, quien incluso relata que ha recibido a pequeños niños con tan solo meses de edad.

En esta casa de acogida los niños ríen, aprenden, se alimentan, lloran y aman, y ven en Nora a una madre quien también les entrega disciplina, pero sobre todo mucho amor.

“Soy una mamá aprensiva, a uno le duele el dolor de ellos”, afirma Nora, quien además el año pasado en el Día de la Madre recibió un millonario premio entregado por Leonardo Farkas por su dedicada labor, sumado a otro monto donado a la Fundación en sí.

 

 

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