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El alivio inicial que trajo el dramático descubrimiento del atrapado equipo de fútbol tailandés ha dado lugar a preguntas sobre por qué los niños todavía están dentro de la red de cuevas inundadas y no en su camino a la superficie y a sus familias que los esperan.

Parte de la preocupación sobre intentar sacar a los niños de la cámara estrecha y oscura en la que han pasado la mayor parte de los nueve días es que están unos dos kilómetros internados dentro de la cueva y casi un kilómetro por debajo del superficie.

Los niños, que fueron encontrados vivos por buceadores británicos en las primeras horas de la mañana del lunes, están siendo atendidos por siete miembros de la marina tailandesa, incluido un médico y una enfermera y se les suministrará comida fácil de digerir y que aporta abundante energía.

Además, a los niños se dio acceso a las líneas telefónicas para poder comunicarse con sus familias.

Sin embargo, las opciones para los rescatistas que trabajan en el sistema de cuevas Tham Luang Nang Non en el norte de Tailandia son limitadas.

El área en la cual el grupo permanece varado solo es accesible a través de un canal angosto e inundado, y los intentos por sacar agua de la cueva, o encontrar una abertura natural en el techo de la cámara, hasta ahora no han tenido éxito.

  • ¿Cuánto tiempo pueden esperar?

El capitán Akanand Surawan, un comandante de la Armada Real de Tailandia, dijo que las autoridades ahora suministrarían al grupo cuatro meses de comida y comenzarían a enseñar a los niños a bucear.

La referencia de Surawan a cuatro meses se ha interpretado como una señal potencial de que las autoridades están considerando esperar hasta después de que finalice la temporada de lluvias en octubre para comenzar la operación de rescate.

Pero con la fuerte lluvia que se espera continúe en los próximos días, el aumento del nivel del agua podría obligar a los rescatistas a actuar más temprano que tarde.

“Creemos que solo hay un breve descanso en el monzón y se están considerando todas las opciones posibles para el rescate de los niños”, dijo el vicepresidente del Consejo Británico de Rescate de Cuevas, Bill Whitehouse, en un comunicado.

“Aunque los niveles de agua han bajado, las condiciones de buceo siguen siendo difíciles y cualquier intento de que los niños y su entrenador buceen no se tomará a la ligera porque hay desafíos técnicos importantes y riesgos a considerar”, dijo Whitehouse.

El buceo se considera uno de los métodos de escape menos preferidos, y los expertos advierten que cualquier intento de atravesar los pasillos estrechos estará plagado de dificultades y posibles complicaciones, especialmente si los niños no pueden nadar.

“En el peor de los casos, habría que sacarlos buceando”, dijo Pat Moret, un asesor de rescate, a CNN el lunes.

“No será nada como el buceo que conoce la mayoría de la gente. Se sumergirán en lo que en realidad es agua fangosa, posiblemente de flujo rápido, sin sentido de dirección”, dijo Moret. “No se puede saber en qué dirección es, si hacia abajo, hacia los lados”.

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