Los años ’90 fueron bastante complejos para la cantante mexicana Yuri.

A la par de conseguir importantes logros artísticos, sumar nuevos éxitos a su repertorio y realizar largas giras por Latinoamérica, la artista sufrió también del lado amargo de la fama, pasando por adicciones y etapas de depresión que la llevaron a bajar un poco el ritmo y abrazar la fe cristiana.

Dejando de lado los osados vestidos y performances, Yuri recibió la década de los ’00 convertida en una ferviente creyente de la palabra de Dios, llevando las alabanzas en formato de ranchera con Yuri, que tu fe nunca muera (2000).

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Este trabajo significó un quiebre con sus seguidores, quienes le perdieron el rastro por un tiempo hasta que volvió a las temáticas que la llevaron a ser una de las voces más reconocidas del pop latino: las canciones de amor y desamor.

Incursionando en ritmos como la balada y la bachata, lanzó en el 2002 Enamorada, disco del que logró destacar canciones como “Baile caliente” y “Ya no vives en mí”, esta última una de las pocas que sigue interpretando de su repertorio más reciente.

Ya asumida como una artista clásica de la canción latina, Yuri dedicó el resto de la década a conducir programas de televisión (el reality de talentos Objetivo Fama en Puerto Rico), un disco de covers a dúo con Mijares (Acompáñame, 2006), un trabajo de corte tropical (Mi hijita linda, 2008) y un par de grabaciones en directo (Vive La Historia de 2007 y El Concierto de 2009).

Sería recién en el 2010 cuando esta mexicana volvió a sorprender con un renovado look de cabello corto y modernas vestimentas, y salir nuevamente de gira con Inusual, trabajo en el que incursiona en la balada pop con algunos covers de Marco Antonio Solis, Los Temerarios y Valeria Lynch.

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Con este material bajo el brazo, Yuri volvió a encantar al monstruo con una intensa presentación en el Festival de Viña 2011, oportunidad en la que además de unir clásicos con nuevas canciones, compartió escenario con su esposo, Rodrigo Espinoza, para interpretar “Hay un límite”, el mayor éxito de su vieja banda Aleste.

En esta década, la artista azteca continuó activa lanzando más discos de versiones (los dos volumenes de Mi Tributo al Festival, con canciones del festival OTI), y otro ambicioso trabajo en el que buscó el apoyo de importantes artistas y compositores jóvenes como Jesse & Joy, el dúo Sin Bandera, Reik y Yandel.

El resultado fue Invencible (2015), álbum en el que se integra a las nuevas tendencias en música al apostar los ritmos urbanos, el pop contemporáneo y la electrónica.

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Esa mezcla de modernidad y tradición será la marca de la presentación de Yuri este año en el certamen viñamarino. Esta vez será parte de la llamada “Noche de Recuerdos”, con una jornada que tendrá a Raphael como número inicial y a Dino Gordillo a cargo de hacer reír al monstruo.

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