La historia de Achi se ha vuelto viral. Su dueño Lomphonten Lomphontan, un joven tailandés, decidió instalar una cámara en su pieza para grabar lo que el gato hacía mientras se quedaba solo.

Pero no solamente utilizó la cámara para capturar las reacciones del felino mientras el hombre estaba fuera trabajando. Al revisar los registros capturados durante la noche se llevó una gran sorpresa.

Según contó a The Dodo, Lomphonten se dio cuenta de que Achi tenía un hábito un poco invasivo: dormir en la cara de su dueño. 

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Las imágenes son elocuentes y muestran al gato actuando in fraganti.

Primero, ponte una pata en la cara del joven. Tanteando el terreno.

En otra ocasión, derechamente ejecuta lo que parece un abrazo, buscando comodidad.

Lo mismo una y otra vez, tapando casi completamente las vías respiratorias de su dueño.

Un tweet con las capturas de lo ocurrido ya superó el millón de favoritos en la red social, generando miles de comentarios que simpatizan con el sujeto.

“¡Mi gato solía hacerme lo mismo! Sólo me di cuenta cuando me desperté de mi sueño habitual por sofoco. El gordo bastardo se había desparramado sobre mi cara”, publicó una usuaria en respuesta.

Lo que pareciera ser un gesto humano de cariño para otros significaba un sigiloso intento de asesinato.

“Ese gato se ve dulce, pero créeme, está intentando matarte lentamente”, señala otra de las personas identificadas con el relato.

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Así es como varios otros también han advertido de que esta curiosa rutina gatuna podría generar complicaciones a sus dueños al no darse cuenta de que están aspirando gran cantidad de pelaje del animal durante la noche.

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