Con más de 6 mil seguidores, la estadounidense Casey Sosnowski, estudiante de primer año en la Universidad Atlántica de Florida, comienza a ganar tracción en Instagram.

Lleva tan sólo una veintena de posteos -de considerable producción-, pero el último de ellos podría echar por tierra sus esfuerzos por llegar a ser influyente en la red social.

En una escena boscosa, con calzas, visera y una botella de agua, Sosnowski posaba mientras decía en la descripción de la foto que estaba haciendo senderismo. 

Sin embargo, no contaba con el “ojo de halcón” de su hermana Carly. 

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Desde lejos, captó sigilosamente a Casey en su sesión de fotos y subió el registro a Twitter con un comentario demoledor: “Mi hermana dijo que había ido a una excursión… es nuestro patio”. 

Todo se viralizó y ya superó los 275 mil me gusta y 40 mil retweets. 

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¿Qué decía el posteo original? “La naturaleza es la cura definitiva para todos nuestros problemas #naturelovers”.

Casey fue desenmascarada y lo tuvo que editar. Cambió la localización  y escribió: “Salí a excursionar? No. ¿Este es mi patio? …… tal vez”.

“Postureo”

No es un fenómeno nuevo: varios reconocen a ese “alguien” adicto a la sobreproducción en Instagram. Algunos especialistas han profundizado en aquello para detectar por qué aparentar en redes sociales puede hablar, incluso, de algún tipo de desorden.

Como publicó El Mundo, el presidente de la Asociación Española de Hipnosis, José Elías, adjudica la necesidad del “postureo” a la búsqueda de aprobación social.

“El postureo es el intento de representar un rol en nuestra vida que no nos pertenece, y que viene propiciado por la falta de autoestima“, sostuvo.

Pero no sólo eso. La necesidad de buscar seguidores dentro de la última década también ha tenido razones monetarias. 

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Hoy ciertos perfiles, en especial de modelos y figuras mediáticas, utilizan su gran base de seguidores para vender posteos a empresas para promocionar productos.

Los pagos pueden ser suculentos a cambio de simplemente realizar un placement: salir tomando una bebida, usando una crema facial o hasta aplicando productos de limpieza.

Lamentablemente, para algunos, sus intentos por saltar al mundo de los influencers han tenido resultados negativos al ser “sorprendidos” en actividades evidentemente antinaturales en el intento de vender la publicación y mostrar el producto.

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