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Todo comienza en un centro de lavados de autos, cuando un cliente desciende de su vehículo. Un supuesto monje aparece desde la oscuridad y con tan solo estirar sus brazos todo se cae a su paso.

El transeúnte sale arrancando, sin importarle dejar el automóvil tirado en lugar. Más tarde, dos jóvenes que pasean por un parque miran algo más impresionante, una persona levitando debido a la presunta telequinesis.

Pero sin duda, lo más impactante es cómo revienta la cabeza de un maniquí en una pasarela subterránea. Claro que las víctimas de esta cámara indiscreta creen que se trata de una persona real.

La productora norteamericana DM Pranks Productions ya nos habían hecho reír anteriormente con la broma del payaso asesino.

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