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Alrededor de 20 trabajadores de empacadoras de carne y procesamiento de alimentos han muerto a causa del COVID-19, según la Unión Internacional de Trabajadores Comerciales y de Alimentos de Estados Unidos (UFCW, por sus siglas en inglés).

Como resultado de la pandemia, 22 plantas empacadoras de carne han cerrado en los últimos dos meses. Con las plantas cerradas y el ganado acumulado, algunos agricultores están lo suficientemente desesperados como para poner a sus animales en venta a través del sitio web Craigslist.

Los cierres han reducido la capacidad de sacrificio de carne de cerdo en un 25% y la capacidad de sacrificio de carne de res en un 10%, de acuerdo con la UFCW. Algunos supermercados están limitando la cantidad de carne que los consumidores pueden comprar.

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Los precios también están subiendo. Pero a pesar de las sombrías noticias, el potencial para reducir el consumo de carne como resultado de la escasez podría tener un lado positivo para la salud.

Los beneficios para la salud de comer menos carne roja

Los estadounidenses comen mucha carne. El adulto promedio comió entre tres y cuatro porciones por semana de 2015 a 2016, según la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición.

Eso no está muy lejos del máximo de tres porciones a la semana recomendadas por el World Cancer Research Fund International/American Institute for Cancer Research en un informe de 2018. Pero al menos un tercio de los adultos estadounidenses come al menos una porción de carne roja cada día, superando con creces el límite.

Reducir la ingesta de carne de res y cerdo es bueno para tu salud, dijo Lilian Cheung, directora de Promoción y Comunicación de la Salud en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard TH Chan.

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“Una dieta óptimamente saludable debería ser baja en carnes rojas”, dijo Cheung, quien tiene un doctorado en Nutrición. “Hay muchos datos de que -la carne- aumenta el riesgo de cáncer colorrectal, otros tipos de cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes y el mayor riesgo de morir por estas cosas”.

“Con el COVID-19 las condiciones subyacentes de la enfermedad cardíaca y la diabetes aumentan el riesgo”, afirmó Cheung. “Se vuelve mucho más vulnerable y aumenta el riesgo de muerte y complicaciones”.

En un estudio de 2011, que Cheung citó, los investigadores descubrieron que por cada porción diaria adicional de carnes rojas que comían los participantes, el riesgo de diabetes tipo 2 aumentó en un 12%.

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Pero si estás considerando reducir tu consumo de carne, Cheung señaló que es importante tener cuidado con lo que vas a comer en su lugar. Asegurarte de obtener suficientes proteínas, vitaminas y minerales es clave.

¿Puedes obtener suficiente proteína sin comer carne?

Si bien muchos consumidores se preguntan si obtendrían la proteína adecuada sin comer carne, Cheung dijo que para la mayoría de los estadounidenses, no debería ser una preocupación.

La Academia Nacional de la Medicina recomienda comer un poco más de 7 gramos de proteína por cada 9 kilogramos de peso corporal. Si pesas 63 kilogramos, eso se traduce en aproximadamente 50 gramos de proteína al día. Cheung afirmó que es fácil alcanzar ese objetivo incluso sin carne roja.

En lugar de carnes rojas o carnes procesadas, Cheung recomendó comer pescado, legumbres, nueces y semillas, todos los cuales son saludables y ricos en proteínas. Las aves de corral, incluido el pavo y el pollo, son otra buena opción.

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“Las aves de corral están bien”, dijo Cheung. “No se observan efectos negativos (para la salud) con las aves de corral”.

Es importante que las personas no reemplacen la carne fresca de res y cerdo con versiones procesadas, aseveró Cheung, ya que esos alimentos pueden traer riesgos adicionales para la salud.

Las carnes procesadas como el tocino, las salchichas y fiambres son altas en sodio; comer demasiada sal se correlaciona con enfermedades del corazón, enfermedades renales, osteoporosis y cáncer.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que las carnes procesadas son cancerígenas, citando evidencia que demuestra que el consumo de carnes procesadas causa cáncer colorrectal. También hay asociaciones entre las carnes procesadas y el cáncer pancreático y el cáncer de próstata.

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Cheung contó que hay otras vitaminas y minerales que son clave y que se encuentran en la carne roja; estas deben ser reemplazadas si se reduce la ingesta de carne roja, especialmente la vitamina B12 y el hierro.

“El hierro puede ser un problema porque otros alimentos no contienen tanto hierro como la carne roja”, dijo, y agregó que el mineral se reemplaza fácilmente con suplementos. “Tomar una vitamina múltiple que contiene hierro es fácil y no muy costoso”. Aumentar la ingesta de alimentos ricos en hierro, como verduras de hoja verde, ostras, lentejas y soya, es otra buena opción.

Para los vegetarianos o veganos estrictos, Cheung dijo que vale la pena asegurarse de que también obtengan suficiente vitamina B12.

Esta vitamina, que apoya el funcionamiento del cerebro y las células nerviosas, se encuentra en la carne de res, aves de corral, pescado, huevos y productos lácteos, por lo que simplemente reducir la carne de res no será un problema. Los productos fortificados como la levadura nutricional, el cereal para el desayuno y las leches enriquecidas a base de plantas también contienen B12.

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